Breve historia del órgano que habla

El Órgano es desde la antigüedad un instrumento clásico inventado en la antigua Grecia. Se compone de flautas tubulares en gran cantidad y de grandes dimensiones, un sistema de bombeo de aire por medio de fuelles gigantes, los cuales a su vez eran accionados por dos hombres cada fuelle, lo que hacía al órgano un aparato sumamente grande pesado y costoso.

El ingeniero e inventor estadounidense Laurens Hammond reunió a varios de sus ingenieros y les puso sobre la mesa la idea de hacer un órgano que sonara igual que los tubulares, pero que fuera de dimensiones mucho más pequeñas y de costo accesible para que más personas pudieran poseerlo.

Esto dio origen a un generador de tonos compuesto de ruedas que giraban frente a una bobina utilizando el electromagnetismo para generar pavos y se llama rueda de tonos. Al unir diferentes ruedas de diferentes medidas de diferentes calibres y de diferente número de estrías se generaba un tono diferente, entonces fabricaron una rueda para cada tono para poder así obtener toda la gama de tonos de un teclado de 5 octavas.

Este generador era motorizado y hacía girar las ruedas simultáneamente y un amplificador a bulbos hacía obtener el sonido y fue así como nació el órgano Hammond, el cual estaba provisto de controles en forma de barras, estas barras tenían una una nomenclatura que obedecía al tono correspondiente de las flautas de un órgano tubular.

La primera flauta tenía el número 16 y unas comillas qué significan pies, lo cual significaba que iba a darnos el sonido de la flauta de graves del órgano tubular que era una flauta de 16 pies de largo. La segunda era una de 8 pies de largo, la tercera era una de 5 un tercio y así hasta llegar a un pie que era la más aguda un pie (12 pulgadas) era una flauta relativamente pequeña de sonido muy agudo.

Pero tenía que haber 9 flautas diferentes para cada nota musical las cuales son 12, por tales cualidades del órgano tubular, el órgano Hammond tuvo que ser dotado de un generador de ruedas de tono con la cantidad suficiente de ruedas diferentes para poner 9 barras que simularan 9 flautas diferentes y sonaran polifónicamente con todas las teclas que el organista tocará a la vez.

En los años sesentas se disparó la venta de estos órganos por todo el mundo y muchas Iglesias del mundo que no tenían recursos para tener un órgano tubular adquirieron un órgano Hammond, pero fue tanto el éxito del invento que también fue adoptado por pianistas y grupos musicales.

En México en los años sesenta se encontraban tres organistas recibiendo el Órgano que había comprado la empresa donde ellos tocaban, para esto ya había muchos órganos Hammond en Estados Unidos, México y América del Sur, pero sólo en México en esta reunión de organistas se descubrió una característica muy especial, eran los organistas, Tito Enrríquez, Luis Fernando Zepeda y Ernesto Hill Olvera este último era invidente.

Tito Enríquez se encontraba al órgano mientras Luis Fernando y Ernesto escuchaban cómo iba experimentando con las barras que producen los sonidos, en un momento dado al estar moviendo las barras del órgano Ernesto Hill Olvera le dijo: «alto, detente ahí». Le preguntaron qué pasa y entonces él dijo: «regresa a los botones como estaban y vuélvelos a mover tocando una nota».

Sin poderlo creer los otros dos organistas, Ernesto les dijo: «tu órgano dijo ‘Ay'», incrédulo Tito Enríquez repitió la operación una y otra vez Entonces descubrieron que efectivamente el órgano pronunciaba la palabra «ay», o en su defecto las letras a e y, por lo que pensaron que seguramente podrá pronunciar las demás vocales y se dieron a la tarea de buscarlas con las diferentes combinaciones de las barras.

Lograron reproducir las cinco vocales y con esto se dieron a la tarea de hacer cantar al órgano. Lo estuvieron estudiando por algunos meses cuando decidieron sacarlo a la luz y como un acto mercadotécnico, pensaron que Ernesto Hill Olvera, por ser invidente, causaría más impacto con este hallazgo mexicano, algo que en ese entonces parecía increíble: hacer que un aparato electrónico cante con voz robótica.

Fue tanto el éxito del órgano parlante que Ernesto Hill Olvera apareció en varias películas mexicanas en programas de radio y en diversas giras por América y el mundo haciendo hablar al órgano.

En 1978 El músico mexicano Igor Stepanenko inicia su carrera profesional como organista trabajando para la marca Yamaha de México presentándose como organista de mostrador en diferentes puntos de venta de la marca. En 1979 se integra al club del organista presidido por el Señor Francisco O. Rodríguez, actualmente desaparecido, quién fue también su fundador.

Entonces, el maestro Stepanenko fue enviado tocar en diferentes lugares en donde había órganos recorriendo así muchos lugares, centros nocturnos y restaurantes de la Ciudad de México y fue aquí mismo en dónde conoció a Luis Fernando, quien para entonces también era invidente.

Hasta el día de hoy, Igor Stepanenko es el único organista capaz de hacer hablar los órganos Hammond partiendo de la técnica de Hill Olvera, mejorándola sin tener que pausar el acompañamiento cuando se realiza la difícil técnica.

Además de esto, el maestro Stepanenko logró reproducir la técnica en órganos Yamaha, hecho que nadie la logrado hacer.

Puedes seguir la actividad del maestro Stepanenko en su canal de YouTube o página de Facebook, donde también se puede ver videos tocando el piano e incluso, el piano y órgano al mismo tiempo.

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